En Madrid hay 3 mercados que relucen más que el sol: Isabela, San Miguel y mercado de San Antón.
Una idea y 3 ejecuciones diferentes con resultados exitosos pero claramente diferenciados en target.
Visitando los tres mercados, rápidamente, uno se da cuenta de la orientación diferenciada en cada caso. Veámoslo por partes y analicemos las palancas en las que se apoya cada uno y la respuesta que ha dado el respetable.

Mercado de San Miguel. Imagen procedente de exposicionesenmadrid.blogspot.com.es
El pionero fue el mercado de San Miguel, junto a la plaza Mayor de Madrid. Levantado sobre un antiguo mercado, este renovado espacio de una planta conserva parte de la estructura, evolucionando de una manera respetuosa con su historia, manteniendo algunos retazos y sabores añejos y cambiando los clásicos productos de mercado por delicatesen pensados, en su mayoría, para degustación in situ en un espacio central con mesas altas y taburetes. Ostras, vinoteca, sushi, yogures, … Algunos, como el puesto de pescado fresco y la frutería, despachan productos para llevar y dan la nota nostálgica y de contraste. También hay un par de barras donde sirven raciones y bebida.
Su clientela se nutre de turistas y visitantes, pues su enclave se sitúa en el Madrid de los Austrias.
Algo más escondido para el turista encontramos el mercado de San Antón, en el corazón de Chueca. Se trata de un complejo éste más cosmopolita que no ha dejado rastro alguno del antiguo mercado y que ha combinado varios ambientes en sus diferentes alturas.
La planta inferior está ocupada por un supermercado, que los vecinos han agradecido por ser el primero grande del barrio. Un mostrador de carnicería y charcutería, otro de hamburguesas, una frutería, un despacho de congelados, una panadería, todos ellos de luxe, son algunos de los puestos que puedes encontrar en la siguiente planta, junto con un restaurante (prueba las croquetas).

Mercado San Antón. Imagen procedente de nataliagustafson.com
En nuestro recorrido ascendente, la siguiente planta se asemeja al mercado de San Miguel, repitiendo algunos puestos (como el de La Casa del Bacalao: el más asequible con los pinchos a 1 €). Corona el mercado un restaurante de la casa 5 Jotas y una terraza al aire libre con una coctelería muy interesante.
La clientela de este mercado es más cosmopolita, abundando más el madrileño de pro que el turista.
El de Isabela ha sido la última estrella en incorporarse al universo de los mercados y, en este caso, con una aproximación muy diferente en el Paseo de la Habana: si en San Miguel y San Antón la propuesta de valor es una oferta que aúna diferentes expertos en delicatessen pero manteniendo cada uno su sello, pues ahí reside su valor, en Isabela todos los puestos son idénticos en estructura, decoración y vestuario de los dependientes, dando la sensación de que es una misma empresa la que elabora diferentes exquisiteces para ofrecerlas de manera homogénea, aunque no es así. Esta estricta homogeneidad ha salpicado, lamentablemente, a la clientela que viste disciplinadamente el uniforme del prototipo pijo en sus diferentes acepciones, todas en estado puro. Siempre he manifestado mi oposición a ambientes estrictamente homogéneos y ahora lo hago una vez más, pues este tipo de atmósferas me resultan cargantes y aburridas.

Mercado de Isabela. Imagen procedente de tripadvisor.es
Dos apuntes: no hay un puesto con los pinchos a 1 € y, por supuesto, no hay un solo puesto de mercado “de verdad”. Qué ordinariez!
Tres tipologías, tres opciones y tres maneras diferentes de entender un mercado moderno, que han encontrado su nicho y se han orientado a diferentes targets. Elige el que más te guste.